Dudas sobre terapia hormonal de la menopausia
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Es la pregunta que más se hace en voz baja y menos se hace en la consulta. Una generación completa de mujeres creció escuchando que las hormonas de la menopausia daban cáncer, y esa frase se instaló tan fuerte que sobrevivió a la evidencia que la puso en escala. El riesgo existe; lo que estaba mal era su tamaño. Acá está lo que se sabe hoy, en cifras y sin agenda.
Por qué este artículo lo escribe una marca de suplementos
Podría convenirnos que la terapia hormonal siguiera dando miedo. No es nuestra postura. Para los bochornos y los sudores nocturnos, la terapia hormonal es el tratamiento más eficaz que existe, y ningún suplemento la reemplaza. Lo que hacemos nosotros acompaña; no sustituye una decisión que se toma con tu médica.
¿De dónde viene el miedo?
De julio de 2002. Ese mes se detuvo antes de tiempo una rama del Women's Health Initiative (WHI), el ensayo más grande jamás hecho sobre terapia hormonal, y los titulares dieron la vuelta al mundo: aumento de cáncer de mama y de eventos cardiovasculares. En cuestión de meses, el uso de terapia hormonal se desplomó en todo el mundo.
Lo que casi no se contó fue el detalle metodológico. Las participantes del WHI tenían 63 años en promedio1,3 al entrar al estudio — más de una década después de su menopausia — y muchas ya cargaban factores de riesgo cardiovascular. Es decir: el estudio midió qué pasa cuando se empiezan hormonas tarde, pero el resultado se leyó como si aplicara a todas las mujeres, incluida la de 51 años que recién está entrando a la transición.1
Los análisis posteriores, ya separando por edad, mostraron un panorama distinto. En noviembre de 2025 la FDA anunció el retiro de la advertencia de "caja negra" — la más severa de su sistema — de los productos de terapia hormonal con estrógeno, y pidió reescribir las etiquetas con orientación por edad. Mantuvo solo la advertencia sobre cáncer de endometrio para los productos de estrógeno solo sistémico.2
Conviene leer ese anuncio por lo que es: un cambio en cómo se etiqueta un medicamento, no un hallazgo nuevo que pruebe que es seguro. La decisión tampoco fue unánime — sociedades médicas la respaldaron, y a la vez varios especialistas objetaron que el anuncio sobredimensionaba los beneficios. Los riesgos que existían siguen existiendo; lo que cambió es cómo se comunican.
Entonces, ¿cuánto sube realmente el riesgo de cáncer de mama?
Esta es la cifra que casi nunca aparece en los titulares, porque es la cifra en términos absolutos, que es la única que sirve para decidir.
Y hay una distinción que casi nunca se hace: el riesgo no es igual con estrógeno solo. En el brazo del WHI de mujeres histerectomizadas, que recibieron estrógeno sin progestágeno, el riesgo de cáncer de mama no aumentó: en el seguimiento a 20 años hubo menos casos y menos muertes por cáncer de mama que con placebo. Es un hallazgo importante, pero acotado — corresponde a un tipo específico de estrógeno, en mujeres sin útero, y los estudios observacionales no aleatorizados no muestran lo mismo. No es una razón para pedir estrógeno solo si conservas el útero: ahí el progestágeno está para proteger el endometrio.3
La Menopause Society lo pone en una escala reconocible: es un riesgo raro, comparable al de tomar una copa de vino al día — algo mayor que eso, menor que dos copas — y del orden del que se atribuye a la obesidad y al sedentarismo.3 Eso no lo vuelve cero, y no es un argumento para tomarlo a la ligera. Es un argumento para que la conversación sea proporcional al riesgo real y no al recuerdo de un titular de 2002.
Lo que sigue siendo cierto
Corregir una exageración no es lo mismo que declarar algo inofensivo. Con la evidencia de hoy:
- La terapia combinada sí aumenta levemente el riesgo de cáncer de mama. El seguimiento a 20 años del WHI lo confirmó.
- No se indica para prevenir enfermedades crónicas — ni infarto, ni demencia, ni deterioro cognitivo. Se indica para tratar síntomas.1,3
- Aumenta el riesgo de trombosis venosa y de accidente cerebrovascular, sobre todo por vía oral y sobre todo si se empieza tarde.
- Hay mujeres que no deben usarla. La lista de más abajo no es decorativa.
Todo eso convive con el hecho de que, para la mujer adecuada y en el momento adecuado, el balance es favorable. Las dos cosas son verdad a la vez.
¿Cuándo conviene empezar? La ventana importa
Es probablemente lo más importante de todo el artículo. La recomendación de la Menopause Society es explícita: en mujeres menores de 60 años o dentro de los 10 años desde el inicio de la menopausia, y sin contraindicaciones, el balance entre beneficio y riesgo es favorable.3
Pasada esa ventana, el cálculo cambia: iniciar la terapia después de los 60 años, o más de 10 años después de la menopausia, se asocia a riesgos absolutos mayores de enfermedad coronaria, trombosis y accidente cerebrovascular.3
Ojo con la consecuencia práctica: la ventana no dura para siempre, pero tampoco se cierra mañana. Si estás en perimenopausia, la cuenta de los 10 años parte recién en tu última regla, así que normalmente tienes margen de sobra. Lo que sí conviene es tener la conversación con tu médica mientras la ventana está abierta, aunque decidas no empezar.
¿Pastilla, parche o gel da lo mismo?
No. La vía de administración cambia el perfil de riesgo, y es una de las cosas más útiles que puedes saber antes de la consulta.
El estrógeno en pastilla pasa primero por el hígado — el llamado efecto de primer paso — y eso modifica la producción de factores de coagulación. El estrógeno transdérmico, en parche o gel, entra directo a la sangre y se salta ese paso.
| Vía | Qué se sabe |
|---|---|
| Oral (pastilla) |
Pasa por el hígado. Un estudio observacional de gran tamaño reportó cerca del doble de riesgo de trombosis venosa respecto de la vía transdérmica (OR 1,90; IC 95% 1,56–2,32). No hay ensayos aleatorizados que comparen ambas vías de forma directa: la evidencia es sugerente, no concluyente.4 |
| Transdérmica (parche o gel) |
Evita el primer paso hepático. Se asocia a menor riesgo de trombosis venosa, sobre todo en mujeres con riesgo aumentado de base. La Menopause Society sugiere considerar esta vía en ese perfil.3,4 |
Si tienes sobrepeso, antecedentes familiares de trombosis, migraña con aura o fumas, esta distinción deja de ser un detalle técnico y pasa a ser la pregunta central de tu consulta.
¿Hay que suspenderla a los 65?
No como regla automática. La Menopause Society es clara: la terapia hormonal no necesita suspenderse de rutina en mujeres mayores de 60 o 65 años. El uso prolongado se considera en mujeres sanas, con bajo riesgo cardiovascular y de cáncer de mama, cuyos síntomas persisten o que tienen riesgo elevado de fractura y para quienes otras terapias no son apropiadas — siempre con la dosis efectiva más baja y revisión periódica.3
La idea de un plazo fijo — "cinco años y se corta" — es una simplificación heredada de la misma época del susto. Lo que corresponde es reevaluar cada cierto tiempo, no cortar por calendario.
Pero hay una distinción que importa mucho: continuar una terapia que ya venías usando no es lo mismo que empezarla pasados los 65. Iniciarla a esa edad se asoció, en el WHI, a mayor riesgo de demencia; y la terapia hormonal no se indica a ninguna edad para prevenir el deterioro cognitivo ni ninguna otra enfermedad crónica.3
¿Sirve para el ánimo y el sueño, o solo para los bochornos?
La guía NICE del Reino Unido señala que se puede considerar terapia hormonal para el ánimo bajo que surge a raíz de la menopausia, y en paralelo recomienda considerar terapia cognitivo-conductual para el ánimo bajo o la ansiedad de esta etapa. También advierte algo importante: no hay evidencia clara que respalde usar antidepresivos ISRS o IRSN como primera línea en mujeres menopáusicas sin diagnóstico de depresión.5
Sobre el sueño hay además una vía indirecta que se subestima: si lo que te despierta son los sudores nocturnos, tratar los síntomas vasomotores muchas veces devuelve el sueño sin tratarlo por separado. Lo desarrollamos en el artículo sobre ánimo e irritabilidad.
¿Y si lo único que tengo es sequedad vaginal?
Entonces probablemente no necesitas terapia hormonal sistémica. Existe el estrógeno vaginal en dosis baja — cremas, óvulos, anillos — que tiene absorción sistémica mínima, no requiere agregar progestágeno, y puede usarse a cualquier edad y por tiempo prolongado.3
Es una categoría aparte, con un perfil de seguridad distinto al de las hormonas sistémicas, y con frecuencia se descarta por asociación mental con el susto general. De hecho, la FDA también retiró de estos productos la advertencia de caja negra, precisamente por su absorción mínima.2
Dos precisiones necesarias: la evidencia de seguridad endometrial más allá del primer año es limitada, y cualquier sangrado vaginal después de la menopausia — estés usando estrógeno vaginal o no — requiere evaluación médica, siempre. Y si tuviste cáncer de mama, en especial si estás con inhibidores de aromatasa, esta decisión se toma con tu oncólogo.
Cuándo la terapia hormonal no es opción
Hay situaciones en que no se indica, y es tu médica quien lo evalúa con tu historia completa. Entre las más frecuentes:
- Cáncer de mama actual o previo, o cáncer de endometrio estrógeno-dependiente.
- Sangrado vaginal sin diagnosticar.
- Trombosis venosa o embolia pulmonar actual o previa, o trombofilia conocida.
- Antecedente de enfermedad coronaria, infarto al miocardio o accidente cerebrovascular — no solo reciente: también antiguo.
- Enfermedad hepática.
- Embarazo conocido o sospechado.
Ninguna lista reemplaza la evaluación individual: hay matices — antecedentes familiares, momento del diagnóstico, tipo de tumor — que solo se resuelven en consulta.
En Chile todos estos productos son de venta bajo receta médica. Nada de lo que leas acá reemplaza esa evaluación, y no existe una versión "sin receta" que sea equivalente.
¿Qué hay si no quiero o no puedo usar hormonas?
Bastante más que hace cinco años. Existen ahora fármacos no hormonales diseñados específicamente para los síntomas vasomotores — fezolinetant y elinzanetant, antagonistas de neuroquinina — aprobados en Estados Unidos y Europa.
Conviene saber que no son inocuos. Fezolinetant lleva desde diciembre de 2024 una advertencia de caja negra de la FDA por daño hepático grave poco frecuente, y su uso exige exámenes de función hepática antes de empezar y controles periódicos durante los primeros meses.6 Su disponibilidad en Chile es una pregunta concreta que vale la pena hacerle a tu médica.
Y están las medidas que no dependen de receta: manejo del sueño, ejercicio de fuerza, terapia cognitivo-conductual con respaldo de guía clínica, y suplementación dirigida a síntomas puntuales. Ese último es nuestro terreno, y por eso conviene decirlo con precisión: un suplemento alimentario no es una alternativa terapéutica a la terapia hormonal. Son cosas de distinto orden. Quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.
Cómo llegar preparada a la consulta
Cuatro preguntas que ordenan la conversación y que rara vez se hacen:
- Considerando mi historia, ¿estoy dentro de la ventana de menos de 60 años o menos de 10 desde mi menopausia?
- ¿Me conviene la vía transdérmica en lugar de la oral, por mi perfil de riesgo?
- ¿Necesito progestágeno? Depende de si conservo el útero.
- Si solo tengo síntomas genitourinarios, ¿basta con estrógeno vaginal en dosis baja?
Y lleva registro de tus síntomas de las últimas semanas. Una consulta de quince minutos rinde mucho más con datos escritos que con memoria.
Primero, ubícate en el mapa
El test de síntomas cruza lo que estás sintiendo con tu patrón de ciclo y te dice en qué fase de la transición estás. Es el dato que tu médica va a pedir primero, y toma dos minutos.
¿Todavía no sabes en qué etapa estás? Empieza por acá: Cambios en la duración y regularidad del ciclo: qué es normal y qué no.
Referencias
- The Women's Health Initiative Randomized Trials and Clinical Practice: A Review. JAMA, 2024. PubMed
- FDA. HHS Advances Women's Health, Removes Misleading FDA Warnings on Hormone Replacement Therapy, noviembre 2025. Comunicado · Análisis de Harvard Health
- The 2022 Hormone Therapy Position Statement of The North American Menopause Society. Menopause, 2022. PubMed
- Comparative Evidence Between Transdermal and Oral Menopausal Hormone Therapy. Revisión rápida, CDA-AMC, 2025. NCBI Bookshelf
- NICE. Menopause: identification and management (NG23), actualizada en noviembre de 2024. Recomendaciones
- FDA. Advertencia sobre daño hepático grave poco frecuente con Veozah (fezolinetant), diciembre 2024. Comunicación de seguridad
Este contenido tiene fines informativos y no constituye consejo médico ni reemplaza la consulta con un profesional de la salud. La decisión de iniciar, mantener o suspender una terapia hormonal es individual y se toma con tu médica. Los productos Heroika son suplementos alimentarios: no reemplazan una alimentación equilibrada ni un tratamiento médico. Revisado por nuestra asesora médica.